Cuando recibió la carta, se fue inmediatamente a su casa, a ver si era verdad lo que había leído, cuando abrió la puerta, todos los muebles de nuevo se fueron corriendo y el hombre cayó desmayado. Cuando se despertó, sintió ese calor inmenso y vio que estaba en un caldero prendido en fuego, los muebles lo tenían rodeado para comérselo. Y se lo comieron con mangu, cebollita y un vaso de refresco.

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